Comenzaré esta entrada diciendo un hecho que me parece irrefutable: en el mundo de los comics, Alan Moore es Dios.
El mundo de la pintura tiene a su Picasso, a su Van Gogh; el cine tiene a su Kubrick y a su Spielberg; el gremio coincide en su gran mayoría en catalogar a Alan Moore como el mejor guionista de la historia del cómic.
¿Estoy exagerando? Tal vez, tal vez no. Pero dejaré que él mismo sea quien conteste, a través de algunas sus obras, suficientes como para notar que no hay guionista que se acerque a su minuciosidad a la hora de relatarnos una historia. Historias que, tal como reza el primer mandamiento, harán que ames a Alan Moore sobre todas las cosas.
Aquellos de ustedes que conozcan bien a Moore, estarán de acuerdo en que la primera obra a mencionar debe ser Watchmen. No porque su adaptación al cine la haya popularizado, sino porque es una obra que hizo que la gente viera de otra forma al mundo del cómic, pasando de ser un hobby infantil a una forma de expresión artística más. Esa fue la intención de Alan Moore, quien literalmente dijo que buscaba crear "un Moby Dick de superhéroes".
Watchmen vio la luz en 1986, como una serie de 12 números publicada por DC Comics. Su historia se desarrolla en un 1985 alternativo, en el que Nixon sigue como presidente de los Estados Unidos y los americanos salieron victoriosos de la guerra de Vietnam. Esto no indica que el país es un lugar mejor. La guerra fría es una amenaza constante mientras las ciudades sufren de vandalismo callejero. En fin, el mundo se está yendo por el excusado y ni siquiera un grupo de superhéroes, los cuales (con una excepción) no disponen de ningún superpoder, consigue aunar las esperanzas. Es más, todo lo contrario, el pueblo mira con malos ojos a esta agrupación, a la cual ya rechazó en los años 70.
En este contexto no extraña, pues, que el grupo de héroes protagonista de Watchmen se disolviera. Hasta el momento en que uno de ellos muere asesinado, hecho que lleva a Rorschach, un misterioso y escéptico enmascarado a investigar la muerte de su antiguo compañero, para lo cual deberá buscar en el pasado de sus compañeros, y en el suyo propio.
Esto es todo lo que diré sobre el argumento para no arruinarles la historia (aunque probablemente la versión cinematográfica ya se la arruinó a más de uno), pero los invito a descubrirla por ustedes mismos. Alan Moore los llevará a través de las viñetas que conforman una historia en la que los fantasmas personales priman sobre todas las cosas, y en la cual lo que queda más visible es la humanidad (e inhumanidad) de los que se enfundan en un traje para sentirse superiores al resto de los mortales, tratando de impartir justicia con una utopía como objetivo final.
Otra de las cosas que destaca en Watchmen son los apéndices que acompañan a la obra principal. Simulando fragmentos de un libro mencionado en la historia, recortes de periódico e incluso un artículo de una revista de ornitología; estos anexos dan aún más profundidad a la historia, dando un trasfondo a los personajes principales. En estos anexos, Moore demuestra nuevamente su talento, cambiando su estilo de escritura al de un periodista de derecha, un informe policial o un superhéroe retirado.
Terminaré diciendo que todo aficionado del comic debe leer esta obra. Es una obra maestra, y hará que se replanteen su concepto de "cómic". Cabe mencionar, también, que si por algún motivo no han visto la adaptación cinematográfica, lean el cómic primero. La película no es mala, de hecho es bastante buena, pero querer adaptar una obra de este maestro en una película es un reto que, a mi parecer, es imposible.
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?


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