Páginas

jueves, 3 de febrero de 2011

Los errores que cometemos al escribir y hablar (I)

Permítanme iniciar este artículo diciendo que sí, también pienso que necesito mejorar los títulos, y prometo esforzarme más en un futuro. Habiendo dicho esto, vamos al tema.

Si nuestro lenguaje hubiera sido diseñado como un lenguaje informático (por ingenieros, tal vez), no habría intérpretes y probablemente tampoco academias de idiomas. Las palabras se relacionarían por semántica, y no existirían ni ambigüedad ni irregularidades (permítanme soñar). Si alguien dijera "Tengo un libro de Poe" entenderíamos si quería decir que tiene un libro que Poe escribió, o un libro de otro autor que en algún momento perteneció a Poe. La gente diría lo que quiere decir, y esto tendría el significado exacto que pretendía tener.

Las cosas, claro está, no son así. Suele pasar (al menos a mí) que no encontramos la palabra adecuada para expresarnos, aunque "la tengamos en la punta de la lengua". La gramática es compleja, llevándonos a casos complejos (¿se escribe "Me preocupo por que va a llover" o "Me preocupo porque va a llover"?). La sintaxis de cualquier idioma es un nudo gordiano que se enreda cada vez más.

Ahora, si el lenguaje fue creado para comunicarnos, y muchos de los problemas surgen de las dificultades al comunicarnos, ¿por qué parece que el lenguaje tiene tantos parches?

No estoy diciendo que el lenguaje sea un fracaso, pero podría mejorarse. El detalle es que sus fallas se deben a nuestro cerebro, a su cableado, a las características fisiológicas y morfológicas de nuestro cuerpo. La evolución es responsable, pues, del lenguaje utilizado actualmente.
Co-articulamos, producimos sonidos de habla diferenciados, en función del contexto, porque producimos el sonido, no pasando cadenas de bits por un amplificador digital a unos altavoces controlados electromagnéticamente, sino moviendo la lengua de aquí para allá en cavidades tridimensionales que en su origen fueron canales para la digestión, no para la comunicación. (…) Porque el lenguaje se construyó rápidamente sobre una azarosa mezcla de mecanismos que inicialmente se desarrollaron con otros fines.
A esto se le suma, como he dicho, las imperfecciones en el diseño de nuestros cerebros, que también son productos azarosos de la evolución. Nuestros cerebros son proclives a la ambigüedad, a la memoria idiosincrásica, a los juicios instantáneos, a las asociaciones arbitrarias, etc. Por tanto, los lenguajes que fabricamos adolecen de idénticos problemas.
Sin embargo, estos errores han sido útiles. Sin ellos, la poesía no tendría sentido, y la literatura (como la conocemos) no existiría. Pero para no extenderme, de eso hablaré en una segunda (y tal vez tercera) parte de este texto.

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

3 comentarios:

memetika opina...

Creo que leí de Terry Pratchett una frase algo así:
"El problema es que estas criaturas quieren llegar a las causas últimas de la realidad usando un lenguaje que se inventó para comunicarnos qué fruta estaba más madura que otra."

El caso es que no se qué tan posible sería un lenguaje así como mencionas, ya Gödel detruyó las pretensiones de un lenguaje perfecto hasta en las mismas matemáticas....

memetika opina...

No estaba tan lejos: :p
"[Los humanos] no son más que una afortunada variedad de simio que trata de entender las complejidades de la creación por medio de un lenguaje que evolucionó con el objetivo de decirse unos a otros dónde estaba la fruta madura" (Terry Pratchett: La muerte y lo que viene despues)

Unknown opina...

Tal vez sería posible crearlo, lo que dudo es qué tan útil sería.

Publicar un comentario