Páginas

domingo, 13 de febrero de 2011

¿Evidencias o creencias? (I)

Vengo a hablarles de las creencias que albergamos sobre las cosas más sencillas, esas creencias que apuntalan nuestros argumentos aparentemente racionales.

Todos nosotros tendemos a oír lo que queremos oír y a ver lo que queremos ver. En psicología esto se llama "razonamiento motivado": Si existe evidencia que contradiga nuestras creencias, la examinamos con mayor minuciosidad que la que usaríamos si fuera acorde a nuestras ideas. Si alguien cree que el iPhone es el mejor teléfono del mercado, y descubre argumentos en contra de Sony (por ejemplo), lo aceptará más fácilmente.

Esto ocurre en aspectos tan cotidianos, como esa ley que prohíbe fumar en lugares públicos cerrados. Los fumadores examinan detalladamente las ideas que favorecen su hábito. Los no fumadores, harán lo contrario. El problema llega a la hora de (tratar de) ponerse de acuerdo: Una cacofonía de opiniones personales en las que todos hablan y nadie escucha a nadie ("Solo una boca y dos oídos...", dijera el filósofo Víctor García).

La psicóloga Ziva Kunda realizó un estudio con una población dividida entre hombres y mujeres (exactamente la mitad de la población de cada género). En el estudio, solicitó que se leyera un artículo en el que se afirmaba que la cafeína era dañina para las mujeres.

El resultado: Las mujeres que consumían cafeína regularmente cuestionaron con mayor vehemencia que las mujeres que consumían poca cafeína. Los hombres, como se veían afectados directamente por el artículo, no dieron muestra alguna del razonamiento motivado.

La siguiente cita del psicólogo Gary Marcus va destinado hacia aquellos fumadores que aún defienden su derecho a fumar en lugares públicos, ya que uno de los primeros trabajos sobre el razonamiento motivado se produjo en 1964, después de que la Dirección General de Salud Pública concluyera que el tabaco provocaba cáncer de pulmón:
La conclusión a la que llegó la Dirección General de Salud Pública (al parecer, el tabaco provoca cáncer de pulmón) hoy en día no sería ninguna novedad, pero en su momento tuvo una trascendencia y repercusión enormes en los medios de comunicación. Dos científicos emprendedores salieron a la calle y entrevistaron a cierto número de personas, a quienes les pedían que evaluaran la conclusión de la Dirección General de Salud Pública. Como no podía ser de otro modo, los fumadores se mostraron menos convencidos ante el informe que los no fumadores, quienes aceptaron en gran medida la declaración de la Dirección General de Salud Pública.
Los argumentos en contra, que son más o menos los argumentos que suelen utilizarse cuando se trata de defender una convicción desesperadamente, podrían ser para una segunda parte de este artículo.

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

2 comentarios:

Anónimo opina...

JorgeLuisG:

En mi opinión, cuando existen evidencias que contradigan nuestras creencias, no necesariamente las examinamos con mayor minuciosidad. He visto a personas haciendo la "vista gorda" ó simplemente ignorando esa información precisamente por ser antagónica a lo que creen (i.e. La evolución). Aunque no sea lo más sano.
Por cierto no me quedó muy claro lo del estudio de Ziva.

Unknown opina...

De hecho era el ejemplo que iba a usar (Creacionismo VS evolución) en lugar del ejemplo de los teléfonos.

El ejemplo de Ziva demostró que aquellas mujeres que consumían mucho café, como les afectaba el hecho de que la cafeína les fuera dañina, protestaron y contradijeron el artículo significativamente mayor que aquellas que no tomaban (o tomaban poco) café, porque no tenían ningún prejuicio particular a favor del café.

Publicar un comentario