Es muy conocido el hecho de que entre más escaso sea algo, mayor valor le daremos (si tienen dudas, vayan a su supermercado más cercano y compren un kilogramo de aguacates). Esta es la razón de las ediciones de coleccionista de películas y videojuegos, de artículos encontrados en el fondo del mar -que no importa qué tan oxidados y obsoletos se encuentren, son únicos y valiosos-.
Bien, esta máxima también se aplica a nuestro sentido del gusto, o al menos eso sugiere un estudio realizado a mediados de la década de 1970 por el psicólogo Stephen Worchel -una persona de mi credo: experimentos y galletas- de la Universidad de Hawaii: Las galletas encontradas en un frasco casi vacío saben mejor que las mismas galletas cuando el frasco está lleno. Dicho estudio se tituló "Efectos de la oferta y la demanda en la evaluación del valor de un objeto".
El psicólogo Richard Wiseman, profesor de la Universidad de Hertfordshire, lo explica de esta forma:
Imagina que te dan un frasco con diez galletas y te piden que saques una, le des un mordisco y puntúes su calidad y sabor. Ahora imagina que te piden que hagas exactamente lo mismo, pero esta vez con un frasco en el que hay dos galletas. Parece razonable suponer que el número inicial de galletas de cada frasco no afecta a las puntuaciones. Razonable sí, pero falso. (...) En parte, deseamos y apreciamos un objeto por lo fácil o difícil que sea de obtener.
Worchel también investigó y demostró que este principio tiene mayor importancia cuando la escasez de las galletas es reciente; es decir, cuando se están acabando rápidamente.
Esto puede darles una idea a aquellos de ustedes que cocinen: el hacer porciones pequeñas le dará un valor agregado al sabor de sus platillos.
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

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