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jueves, 4 de agosto de 2011

Alejandra Cantú | Si Yo Hubiera

A petición de mi prima Berenice, les traigo este texto que es interesante aunque en ocasiones peque de tintes chopristas. El mismo apareció en el diario Noroeste del 17 de Julio 2004 -si ustedes guardan diarios por mucho tiempo, ya ven que no son los únicos-, y fue escrito por Alejandra Cantú, de quien no he conseguido más información. Sin más, los dejo con el texto. *se pone los audífonos y se va a caminar por ahí*

Si yo hubiera...
Cuántas veces pensamos en todas las cosas que pudieron pasar si "hubiéramos" hecho, dicho, dejado de hacer o decir tal o cual cosa. Seguramente nuestra vida iría mucho mejor...tendríamos más éxito...no nos habríamos equivocado. Pero no pasó así.

EL "HUBIERA" EXISTE
Escuchamos la frase "el hubiera no existe". Sin embargo y lamentablemente sí existe, y lo utilizamos constantemente ya que "ahora" no pensamos en el mañana pero cuando el tiempo ya pasó, sí pensamos en el ayer.

El hubiera no existe para quienes no quieren reconocer sus errores. Existe para quien se da cuenta que en él estuvo la oportunidad de cambiar las cosas, de manejarlas diferente, de ser mejor y que por temor o por la dificultad de tomar una decisión, por flojera o por cualquier motivo, eligieron el camino más fácil, o el que en ese momento pareció más sencillo.

A los seres humanos nos cuesta mucho trabajo tomar las riendas de nuestra vida. Dejamos las decisiones difíciles a otras personas, o a que "el tiempo diga", sin hacer nada al respecto.

El medio ambiente nos maneja más de lo que nosotros manejamos las situaciones y tomamos el control de nuestra vida. Y cuando algo nos sale mal, casualmente siempre hubo un factor externo al cual culpar.

Nos cuesta aceptar nuestra participación en la vida, y la verdad es que aunque sea pasivamente, es decir sin actuar, estamos participando en ella en este presente que estamos viviendo.

A TRABAJAR POR EL PRESENTE
El pasado no se puede cambiar y el futuro es tan lejano como se quiera ver. En cambio, el presente es cada instante que se vive, cada pensamiento que se tiene, cada movimiento que se hace, cada decisión que se toma ahora.

Eso es el presente, y desde él se construye el futuro. Se le da forma, como un pintor que cada pincelada es una aproximación a lo que quiere que sea su obra terminada. Cuando la concluya, podrá recordar cada pincelada como los pasos que lo llevaron a que el producto final fuera así y no diferente.

Para empezar a trabajar en el presente, se puede comenzar con una pregunta muy sencilla: ¿Para qué? ¿Para qué me levanté esta mañana? ¿Para qué desayuné, me bañé y fui a la oficina o a la universidad? ¿Para qué saludo a la gente que me rodea?

Si se continúa preguntando para qué se hacen todas las actividades cotidianas sin siquiera pensarlo, uno se dará cuenta que la vida tiene una razón, un motivo que quizá nunca ha llegado a la conciencia, pero que lleva a actuar y se podrá encontrar la meta final: el sentido de la vida.

Cuando se tenga claro qué es lo que se quiere de uno mismo y de la gente que lo rodea, será mucho más fácil encaminar las acciones a aquello que se busca tanto en lo personal, como en lo profesional, familiar y en todos los ámbitos de la vida.

Sabiendo hacia dónde uno se dirige, será más fácil tomar las decisiones que ayuden a lograrlo y se sentirá cada vez mejor, más realizado y motivado estar trabajando en el presente y construyendo el futuro.

NUESTRA MISIÓN
Todos tenemos una misión en la vida. Es difícil descubrirla, y mucho más difícil llevarla a cabo, porque "casualmente" siempre habrá obstáculos, dificultades, falta de motivación y mil cosas que nos podrán hacer desistir.

Además podemos equivocar, dar pasos en falso o por caminos que no eran precisamente los que queríamos. Pero como seres humanos, tenemos la capacidad y el derecho de rectificar, cambiar nuestro plan y orientarlo hacia donde queramos en el momento que decidamos hacerlo.

Lo importante es caminar en un sentido coherente con nosotros mismos. Que nos lleve hacia donde queremos llegar, sin divagar por andares que no son nuestros, y que podamos emplear nuestra energía y fuerza en lo que realmente nos hará sentir satisfechos.

¿Cómo descubrirlo? ¿Cómo saber cuál es el sentido de nuestra vida?

Cada quien es diferente. Cada persona tiene ciertas fuerzas y debilidades que lo hacen ser bueno para unas cosas y no para otras. Cada individuo tiene ciertas preferencias y sus propias metas.

El sentido de la vida es aquel que permita cumplir las propias metas, satisfacer las necesidades de uno y las de las personas significativas, utilizando las habilidades y haciendo aquello que se prefiere y que espera de sí mismo.

Siempre habrá la posibilidad de que exista el "hubiera". Podrá haber cosas que no se hicieron por flojera, miedo o ignorancia.

Lo importante es hacer hoy lo que construya el futuro que se desea. Y para ello se necesita dejar los miedos de lado, ser valientes y hacer todo lo que esté al alcance por triunfar.

Lo más importante es luchar y dar todo po conseguir lo que se quiera. Esto hará que no nos arrepintamos en el futuro.

No hay cosa más triste y decepcionante que vivir de una manera mediocre, sin tomar decisiones, sin enfrentar retos, sin arriesgar todo por todo. Sólo quien se arriesga y da su vida por sus ideales, puede después sentirse orgulloso de haber intentado la hazaña más difícil.

Para no pensar en los "hubiera" hay que trabajar hoy. Arriesgar y planear el futuro, visualizarse y no temer a la crítica ni al fracaso.

El mundo es de los audaces.

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

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