Mi intención con este título provocativo es atraer al lector y, dado que estás leyendo esto, funcionó. Sostengo que las medicinas alternativas, hindúes, chinas y demás (sí, ya se que se lee un poco despectivo, pero no es el propósito), así como los remedios caseros de la abuela, son cualitativamente inferiores a la medicina alópata. Aclaro, también, que la medicina actual está lejos de ser perfecta, y hay médicos que mandan al carajo al código deontológico.
Soy consciente, también, que lo que digo que este artículo es poco popular, así que para evitarme los comentarios que estas cosas conllevan, aclaro: sí, lo que aquí escribo es una opinión personal (por eso el blog lleva mi nombre) fundada en lecturas al respecto. Y también: No es la verdad absoluta, y la sección de comentarios está para que enriquezcan o refuten lo que aquí expongo. Les pido, de ser posible, que lo hagan sin insultar a nadie.
Dicho todo esto, espero que el artículo fomente a que lean al respecto. Ahora sí, acabados con la introducción, vamos al tema.
Primero, una defensa de algunos de estos conocimientos médicos tradicionales. La abuela no estaba muy equivocada; después de todo, sus remedios se basaban en experiencias acumuladas por generaciones. Por ejemplo, si tienes tos, una cucharada de miel puede ayudar: tiene efectos antivirales, calma la tos, es antioxidante, etc; lo del caldo de pollo contra el resfriado, ha sido avalado por una investigación de la Universidad de Nebraska: alivia el dolor de garganta, es antiinflamatoria, su inhalación drena las fosas nasales, y previene la deshidratación.
Varias plantas también cuentan con efectos curativos comprobados: el clavo como antioxidante, el tomillo contra el estreñimiento, la salvia en tratamientos oncológicos, etc. El aloe vera es un buen diurético, y combate la artritis, la tensión alta y la úlcera estomacal, si se toma en zumo.
Aún contando lo anterior, los remedios tradicionales se basan en experiencias e intuiciones generales. Por lo tanto, compararlos con la medicina moderna es como comparar a un niño al que le gustan los LEGO y un arquitecto. La medicina contemporánea y científica posee un rigor del que carece la medicina tradicional: experimentos controlados, estudios multicéntricos, estadística, doble (o triple) ciego, etc. Es decir, cuenta con mayores garantías.
El detalle está en que la mayoría de las personas (generalmente sin estudios en medicina) desdeña todo este rigor técnico, creyendo que lo natural siempre es mejor que lo artificial (craso error); o que la medicina es mecanicista, antihumana y reduccionista (cierto, a fin de cuentas es una ciencia; pero eso no es algo malo sino bueno).
Este último punto es muy importante. Cuando los defensores de la "medicina holística" critican a la medicina alópata porque ignora las (supuestas) pruebas a favor de la homeopatía, la curación gracias a plegarias y demás, en realidad lo que buscan criticar es el contenido de la ciencia contemporánea, no su metodología ni su epistemología. De hecho, apoyan sus ejemplos con datos científicos como experimentos, pruebas clínicas, observaciones, deducciones a partir de teorías ya aceptadas, etc. Sin embargo, la calidad y cantidad de estos datos es ridículamente baja en comparación.
Tomemos el siguiente ejemplo: leamos como una catedrática honorífica de enfermería en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado y ex-presidenta de la Liga Nacional de Enfermería, la doctora Jean Watson, mezcla la ciencia oficial con la tradicional:
Los budistas tibetanos (...) creen que la capacidad del pensamiento es infinitamente poderosa y domina sobre la materia. La física cuántica está dando cada vez más crédito a esta idea; en otros términos, la energía infinita puede encontrarse en una onda vibratoria infinitamente corta; es decir, la energía atribuida a las capacidades psíquicas aporta nuevas maneras de entender cómo interactúan el cuerpo y la mente.
La física cuántica, obviamente, no da crédito a estas extravagantes ideas (y no creo que lo haga en un futuro).
Continuará... ;)
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?


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