Hace unas horas apareció publicado en mi muro de Facebook que utilicé una pequeña aplicación sobre el horóscopo, lo cual me extrañó ya que no creo en eso. En fin, en base a eso me dio por llegar a lo que leen en este momento.
A menudo (y curiosamente cuando se acaban los argumentos razonables) la gente suele afirmar que tiene libertad para creer en lo que quiera; ya sean fenómenos sobrenaturales, la medicina alternativa, o alguna otra cosa en general.
Incluso hay quien afirma que es libre de ser ignorante o vivir en su pequeño pedazo de ignorancia, si así desea (sin notar que la ignorancia es la antítesis de la libertad: no se puede elegir ser ignorante si ya se es ignorante).
¿Acaso importa que haya gente que crea en el horóscopo, que lea cartas o que opte por remedios homeopáticos? ¿No es algo que influye sólamente en la vida privada de cada individuo?
Si bien me molestan los vendedores de humo, los charlatanes que ganan dinero engatusando a crédulos e inocentes, ¿puedo hacer algo? Digo, la víctima participa alegremente en su propio sacrificio, por así decirlo.
Según una serie de encuestas (todo hoy en día puede representarse por medio de encuestas, el 40% del público lo sabe) en EEUU (¿Dónde, si no?) el 2001, el 50% de la población creía en la percepción extrasensorial; el 42% en casas embrujadas; el 41% en posesiones demoniacas; el 36% en la telepatía; el 32% en la clarividencia; el 28% en la astrología; el 15% en el espiritismo; y el 45% en la verdad de la creación (lo mejor al final) según el Génesis.
Hablamos, pues, de muchas personas (millones). Todas ellas mayores de edad. ¿Por qué nos preocupa lo que hagan? Digo, también los escépticos tenemos problemas, defectos, carencias, etc.
Sin embargo, veamos otra serie de estadísticas del año 2003, pertenecientes a las Knowledge Networks (que realiza estudios de la opinión pública estadounidense sobre asuntos internacionales): entre un 21% y un 32% dijo que el gobierno de Saddam Hussein estuvo detrás de los atentados del 11 de Septiembre de 2001; entre un 43% y un 52% cree que las tropas en Iraq encontraron pruebas de colaboración con Al-Qaeda; y alrededor de un 24% piensa que se encontraron las famosas armas de destrucción masiva buscadas en Iraq.
Aquí ya no estamos tratando con creencias privadas o insignificanes: las personas encuestadas tienen derecho al voto, pueden organizarse políticamente, pueden desencadenar guerras... y creen en supuestos, en conspiranoia desinformada.
¿Eso significa entonces que hay creencias que debemos tolerar y creencias que debemos combatir? Citaré al físico Alan Sokal, porque lo explica más coherentemente de lo que yo podría:
Y si estoy preocupado por la creencia de la gente en la clarividencia y ese tipo de cosas, es en buena parte porque sospecho que la credulidad en asuntos leves prepara la mente para la credulidad en asuntos graves; y a la inversa: que el tipo de pensamiento crítico que resulta útil para distinguir la ciencia de la pseudociencia puede servir de algo para distinguir las verdades de las mentiras en los asuntos de Estado.
Fomentar el escepticismo es un modo de enfrentarse a los hechos cotidianos. Preguntarnos qué importa que la gente crea en hadas es preguntarnos, también, qué importa que la gente crea que otro país se está preparando para invadirnos.
Continuará...
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

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