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sábado, 15 de octubre de 2011

De amistades y "amistades"

En la sociedad actual, muchas personas tienen cientos de amigos en Facebook. Hay quienes -por otro lado- tienen dos o tres amigos en la vida real, que son dos o tres más que la mayoría de las personas. Y es que en nuestra realidad consumista, de interés, conveniencia, ganancias y favores, la amistad suele caer en el grupo de los bienes que las personas buscamos tener, pasando a formar parte de nuestro capital.

En este mundo, donde paradójicamente vivimos solos aún estando rodeados de millones de personas, nuestras amistades son otra excusa para esquivar a esa temida persona que somos nosotros mismos. Siempre estamos buscando con quién ir a comer, tomar café, ir al cine, a un bar, y otras actividades que casi nadie se atreve a hacer solo. Esas personas cumplen la función de compañeros de terapia ocupacional, no de amigos. De todas formas, siempre estamos buscando amistades desesperadamente, viviendo en el error de pensar que, para que nuestra vida sea exitosa, necesitamos muchos amigos.

Recientemente salí de la ciudad por un tiempo; durante ambos vuelos -el de ida y el de vuelta- había una persona (no la misma) leyendo un libro escrito hace alrededor de 70 años que sigue vendiendo muchísimo: "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas" del autor Dale Carnegie. Desde el título queda claro algo: un amigo es alguien sobre quien se puede influir para obtener un beneficio. La premisa de dicho libro -"Se pueden ganar más amigos en dos meses si se interesa uno en los demás, que los que se ganarían en dos años si se hace que los demás se interesen en uno"- puede parecer una frase para interesarse en el prójimo; sin embargo el mismo autor aclara el punto diciendo: "¿Quieres agradarle a la gente? Habla de lo que les gusta". Entonces ¿le agradamos a nuestro amigo en realidad?

Después de tanto tiempo de ser publicado, nada ha cambiado: todos pretendemos tener amigos, y quien más tiene es más popular y -por ello- mejor persona. Hoy en día, la internet y sus servicios nos permiten coleccionar amistades virtuales y guardarlas en una base de datos de rostros con los que no interactuamos casi nunca.

Arthur Schopenhauer dijo en alguna ocasión que nada reflejaba más la ignorancia de una persona que creer que el tener muchos amigos habla del mérito de una persona, como si los seres humanos otorgaran su amistad en base a méritos, cuando, en realidad "los hombres son como los perros, aman a quien les acaricia o les hecha un hueso para roer", y remató su idea con: "quien mejor sabe acariciar a los hombres, aún cuando sean asquerosas alimañas; ése tiene muchos amigos". Su visión ha sido muy criticada, la cual -curiosamente- es la misma que la de Dale Carnegie, pero dicha de forma cruda.

Este tema ha sido tratado por muchas personas, entre ellos Nietzsche, quien dijo con respecto a las personas que se aferran a amigos del pasado, sin entender que la vida ha girado de forma distinta para cada uno: "Cuando dos antiguos amigos se encuentran después de una larga separación, sucede que simulan tener interés en cosas que en realidad les han llegado a ser completamente indiferentes; a veces ambos lo notan y no descorren el velo a causa de una duda un poco triste. De esta forma es como hay conversaciones que parecen darse en el reino de los muertos". Simplemente, la vida pasa, la gente cambia, la nostalgia permanece... pero cada vez compartimos menos con aquella persona por la que hace 10 años habríamos dado la vida. Se llama evolución. Le tememos porque significa cambiar. En ocasiones, nuestro grupo de amigos sigue ahí y somos nosotros los que cada día pertenecemos cada vez menos, viendo tristemente cómo aumenta la distancia que nos separa.

No olvidemos que Nietzsche propuso la idea del superhombre, que nunca se ancla al pasado, que evoluciona, que cambia de mundos y suele llegar a ciertas alturas solitarias. Remata el filósofo alemán: "cuando nos transformamos radicalmente, nuestros amigos, los que aún no se transforman, se convierten en fantasmas de nuestro pasado; su voz resuena en nuestros oídos como viniendo de una región de sombras, como si nos escuchásemos a nosotros mismos, más jóvenes, más duros y menos maduros".

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

2 comentarios:

Jorge L. Guzmán G. opina...

Órales. Opino que tus entradas al blog aumentan de calidad.
No recuerdo quien dijo por ahí que de las personas que conocemos, hasta 7 son con las que más interactuamos. Obviamente éstas personas pueden cambiar total ó parcialmente. Pero creo que esa aproximación es certera.
....
...... emm, estaba escribiendo algo importante y me trabé. Mejor lo escribo luego a ver si vuelvo a pescar la idea.

Unknown opina...

Pues... no se qué decir, así que lo dejamos en "gracias".

Quedo en espera de tu algo importante, siempre es interesante leer tus opiniones.

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