Les traigo este cuento de Fredric Brown que me encontré hace unos días en un libro, y que me pareció muy bueno. No conozco el título, así que si alguno de ustedes lo conoce, le agradezco lo comparta.
Henry miró el reloj. Eran las dos de la mañana. Cerró el librejo desesperado. Seguramente lo suspenderían al día siguiente. Cuanto más empollaba la geometría, menos la comprendía. Había fracasado ya dos veces. Con seguridad lo echarían de la Universidad, Sólo un milagro podía salvarlo. Se enderezó. ¿Un milagro...? ¿Por qué no...?
Siempre se había interesado por la magia. Tenía libros. había encontrado instrucciones muy sencillas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca había probado hacerlo... Aquel era el momento o nunca...
Tomó de la estantería su mejor obra de magia negra. Era sencillo. Algunas fórmulas. Ponerse a cubierto en un pentágono. Llega el demonio no puede haceros nada y se obtiene lo que se desea. ¡El triunfo es vuestro...!
Despejó el piso retirando los muebles contra las paredes. Luego dibujó en el suelo, con tiza, el pentágono protector. Por fin pronunció los encantamientos. el demonio era verdaderamente horrible, pero Henry se armó de coraje. -Siempre he sido un inútil en geometría- comenzó. -¡A quién se lo dices!- replicó el demonio, riendo burlonamente... Y cruzó para devorar a Henry, las líneas del hexágono que aquel idiota había dibujado en vez del pentágono....
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¿Y ustedes qué opinan?

4 comentarios:
Jorge L. Guzman G.
haha, intrigante final.
Jaja!
Jajajaa...
yo sólo por eso sé lo básico de geometría, no vaya a ser el diablo.
Jajajaja buen cuento, se ve la importancia de saber geometría.
Has leído Emma Zunz de Borges?
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