Páginas

martes, 24 de mayo de 2011

Bill Bryson | Una Breve Historia De Casi Todo

Me agradan los libros de Bill Bryson. De alguna forma consigue hacer que el lector se emocione al leerlo, sin hacer mucha diferencia el tema. Y es que el hombre tiene un gran talento para comunicarse y expresarse sin hacernos sentir que leemos a un profesor sabelotodo.

En Una Breve Historia De Casi Todo, logra explicar cosas que pueden aparecer en un buen libro de ciencias de una manera nueva y divertida.

Y es que cuando se han leído varios textos de divulgación científica, se comienza a notar que los libros generalistas -aquellos que buscan abarcar de forma superficial de las cosas- suelen tropezar en los mismos lugares y hacer las mismas afirmaciones una y otra vez.

Bryson, con una actitud casi infantil de preguntárselo todo (por ridículo o simple que pueda parecer), creó un libro tan divertido, tan ameno y con tantos guiños al lector, que uno se encuentra terminándolo antes de darse cuenta.

Una Breve Historia De Casi Todo es, no sin mérito, un bestseller en varios países. Bryson parece haberle tomado la palabra a Jorge Wagensberg cuando éste dijo que no hay que confundir rigor científico con rigor mortis.

Alrededor de 500 páginas que disfruté como si fuera la primera vez que leía un texto sobre temas generales de ciencia. Lo recomiendo de la primera a la última página.
Bienvenido. Y felicidades. Estoy encantado de que pudieses conseguirlo. Llegar hasta aquí no fue fácil. Lo sé. Y hasta sospecho que fue algo más difícil de lo que tú crees. En primer lugar, para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, trillones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años –tenemos esa esperanza-, estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia. 
Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devota atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni siquiera saben que estás ahí. Ni siquiera saben que ellos están ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (Resulta un tanto fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo por átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en otro tiempo tú.) Sin embargo, por la razón que sea, durante el período de tu experiencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú.
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

1 comentarios:

Emigdia opina...

Polvo eres y en polvo te convertirás.

Publicar un comentario