Recuerdo que, cuando era más joven, leía una sección llamada Enriquezca su vocabulario de cierta revista, evaluando mi vocabulario y aprendiendo alguna que otra palabra. Hace años que dejé de hacerlo (no recuerdo el motivo, si era una de las cosas que más me divertían). También consulto el diccionario (Larousse cuando era niño, wordreference actualmente) para palabras cuyo significado (o forma de escritura) desconozco.
Sin embargo, muchas personas jamás consultan un diccionario. Por esto, nuestro vocabulario es bastante limitado.
En la versió inglesa de Orgullo Y Prejuicio, Jane Austen utiliza más de 6,000 palabras distintas. Cualquier lector promedio puede leer esta novela sin problemas. De hecho, el vocabulario pasivo de una persona normal fácilmente puede superar las 10,000 palabras (el vocabulario pasivo está compuesto de palabras que conocemos pero no necesariamente utilizamos). El vocabulario activo, no obstante, es de apenas unos centenares de palabras.
Existe un experimento casero para averiguar cuál es nuestro vocabulario, cuántas palabras conocemos (y utilizamos), pero antes les mencionaré algunos datos curiosos.
La herramienta online Google Books Ngram Viewer permite al usuario elaborar una cadena de hasta cinco palabras, y observar en una gráfica la evolución de su uso, lo cual permite a científicos sociales, informáticos y matemáticos el observar la evolución y aparición de las tendencias culturales a través del tiempo.
De esta forma podemos, por ejemplo, determinar la frecuencia de aparición de palabras para contemplar la evolución de la cultura escrita. Durante las primeras décadas de la invención de la imprenta, se imprimían miles de palabras al año. En el siglo 19, se imprimían 60 millones de palabras al año. En el siglo 20, un billón al año, y en la década que acaba de terminar, 8 billones anuales.
También se pueden averiguar los cambios en el lenguaje, las tendencias, las modas linguísticas, la censura de determinados términos, el auge de algunos personajes, la caída de otros. Por ejemplo, es más popular el nombre de Freud que el de Galileo, Darwin y Einstein.
La palabra God (Dios) está en desuso, sobre todo en el siglo XX.
Con respecto al ejercicio para determinar nuestro vocabulario: Lo prometido es deuda, pero para la segunda parte de este artículo.
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

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