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lunes, 4 de julio de 2011

Antonio Durán | Pasiones, Piojos, Dioses... y Matemáticas

Pasiones, Piojos, Dioses... y Matemáticas es -como su nombre indica- un ensayo sobre matemáticas, redactado como un peculiar diálogo entre su autor y una hipotética lectora.

Lo curioso es que es un diálogo en el que las matemáticas no aparecen como el tema principal. Se incluyen anécdotas históricas, literatura, mitología y guerras, entre otros. Temas que sutilmente se justifican mediante alguna noción matemática.

El catedrático del análisis matemático de la Universidad de Sevilla, Antonio Durán, ha conseguido narrar lo que muchos otros consideramos sólo números. Ha conseguido desvelar complejidades de la condición humana utilizando a la más antigua de las ciencias; uniendo el mundo abstracto -y para muchos, frío- de los teoremas, con el mundo emocional en el que habitamos. Estamos ante un relato divertido y sorprendentemente instructivo que nos ayuda a ver la importancia de las matemáticas en la historia.

Los dejo con los primeros párrafos del capítulo ¿Qué son las matemáticas?:
El diccionario de la Real Academia Española establece como primera acepción para “hecatombe” la de “sacrificio de cien reses vacunas u otras víctimas, que hacían los antiguos a sus dioses”. No son pocas las hecatombes de las que quedan vestigios en los anales del mundo antiguo. Encontramos varias en la “Ilíada” y la “Odisea”; los Juegos Olímpicos solían comenzar con una; y también Heródoto se refiere a algunas en “Los nueve libros de la Historia”. 
No siempre son esas hecatombes antiguas las canónicas de cien bueyes. Dependiendo de las circunstancias y los dioses a los que se pretendía agradar, encontramos también sacrificios de carneros, cabras, y otro ganado de, digamos, inferior categoría y prestancia; y no siempre eran cien los animales sacrificados, pues tenemos noticia de hecatombes muy disminuidas donde tan sólo se inmolaron una docena de víctimas e, incluso, alguna hubo tan mínima que sólo dio para el sacrificio de un único animal. Con seguridad la más descomunal de todas las hecatombes fue la que ofreció Salomón al consagrar el célebre Templo que erigió a Yahvé en Jerusalén: según la Biblia, Salomón ordenó sacrificar ¡22.000 bueyes y 120.000 ovejas! Un sacrificio considerable, sin duda, pero acaso acorde con otros excesos de ese rey judío de quien se nos dice que tuvo 700 mujeres con rango de princesas y 300 concubinas; y todavía le quedaron fuerzas, y ganas, para gozar también de la reina de Saba, esa mujer que todos los cronistas describieron como exquisita.
----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

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