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lunes, 25 de abril de 2011

Los niños aprenden mejor escuchando el mismo cuento

Los niños se alegran al escuchar precisamente lo que esperan escuchar (también los adultos, lo se; pero esta entrada es sobre infantes) y por eso cuando piden amablemente exigen que les leamos un cuento que les gusta, se vuelve anatema cambiar cualquier detalle: inmediatamente el niño nos reprenderá y reprimirá nuestra creatividad. Por supuesto, para los padres es agotador -y tal vez algo tedioso- releer una y otra vez las mismas aventuras de la chanclita valiente que perdió a su hermana (sí, inventé eso, realmente espero no haya un cuento publicado al respecto cuyo autor me trate de demandar), pero los niños extraen enseñanzas importantes de esas repeticiones.

Esto nos revela un estudio de la psicóloga Jessica Horst, de la Universidad de Sussex, el cual fue publicado en la revista Frontiers In Psychology. Según el mismo, esta reiteración es lo que acelera la adquisición y mejora del vocabulario del niño.

El estudio consisitió en exponer a dos grupos de párvulos de tres años al aprendizaje de dos palabras nuevas. Cada una era ficticia y utilizada para designar un objeto desconocido, como "alusky" para definir un instrumento para batir comida o "azmar" como un juguete para perros.

Durante un lapso de siete días, uno de los grupos escuchó tres historias diferentes que incluían estas palabras, mientras que el otro grupo escuchó una única historia con las mismas palabras nuevas. Transcurrido el periodo se constató que los niños que habían escuchado un sólo cuento varias veces recordaban mejor las nuevas palabras que los niños que habían escuchado tres cuentos distintos.

Comenta Horst:
Sabemos que cuanto mayor es el número de libros que se tienen en casa, mejores son los resultados académicos de los niños, pero lo que no habíamos comprendido es cómo ocurre ese aprendizaje. (...) Lo que esta investigación sugiere es que lo importante no es el número de libros, sino la repetición de cada uno de ellos, porque es lo que propicia un mayor aprendizaje. (...) La primera vez puede ser sólo la comprensión de la historia, la segunda la percepción de los detalles y la descripción, y así progresivamente. Y si la nueva palabra se introduce en una variedad de contextos, como ocurrió con aquellos a los que se les leyeron tres cuentos diferentes, lo más probable es que los niños no logren concentrarse tanto en la palabra nueva.
Dicho en otras palabras, los niños no necesitan grandes bibliotecas de libros distintos: Son felices con exposiciones repetidas a los que tengan.

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

3 comentarios:

Anónimo opina...

wow. me parece muy interesante
atte jimena

Jorge L. Guzmán G. opina...

Mmmhh... Yo creo que a mi me leyeron libros diferentes de niño; podría explicar mi memoria. Aunque según yo tengo buen vocabulario (quizá adquirido ya de grande). Le preguntaré a mi Madre, jaja.

Por cierto, me asombra cómo aprenden los niños, tienen una mente tan exploradora y creativa (inteligente en algunos casos) que a veces simplemente me quedo viendo sus acciones.

Unknown opina...

Gracias, Jime :)

Jorge Luis, a mí también me parece hipnótica la forma en que actúan los niños muchas veces... y yo no recuerdo que me hayan leído libros, pero tal vez sólo sea que tengo mala memoria a largo plazo.

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