Páginas

domingo, 27 de mayo de 2012

Educarse para mejorar

Nos tocó vivir en esta época de recortes presupuestales y problemas económicos, y la educación -como todos los aspectos de la vida- se ha visto afectada. Esto nos trae el problema de tener ciudadanos dóciles, ignorantes y faltos de libertad; aprovecho este momento para decir que estos dos adjetivos van de la mano: la ignorancia es la antítesis de la libertad, el ignorante nunca elige.

Ahora, un país con un pobre nivel educativo no solamente carece de ciudadanos críticos e informados; también carece de productividad y, por tanto, de un buen nivel económico. Y es que no cabe duda de que la prosperidad de una ciudad está ligada a la calidad de sus escuelas, colegios y universidades. Un mayor nivel educativo de la población exige que las personas se esfuercen más por sobresalir, lo cual a su vez genera que el nivel siga subiendo.

No voy a entrar a la discusión de "si estudias más y te preparas mejor, vas a obtener un mejor empleo y ganar más" porque (aceptémoslo) estaría mintiendo. El mercado laboral no funciona solamente basado en aptitudes y cualidades... pero me salgo del tema.

Volviendo: nuestra educación también influye en nuestro civismo. Cosa que tal vez explique parcialmente la abismal diferencia entre países como... digamos Suecia y México:
Un estudio de las leyes de escolarización obligatoria en todos los estados demostró que las personas que recibían una educación más prolongada como consecuencia de esas leyes tenían un mayor grado de compromiso cívico.
Pasemos a una de mis áreas favoritas: la lectura. Su carencia produce ciudadanos más superficiales y menos imaginativos (levante la mano quien tenga un comentario sobre cierto candidato a presidente de México). Esto se debe a que la lectura exige una inmersión e implicación cognitiva mayor que otros medios como la internet o la televisión. en otras palabras: un libro nos obliga a pensar y razonar.

Así, la buena educación junto a las buenas lecturas producen seres humanos que recuerdan a la frase de Anderson: "Uno no sabe nada hasta que no sabe por qué lo sabe." Seres humanos que, gracias a esto, suelen evitar los argumentos de autoridad, las teorías sin fundamentos presentadas como ciencia, las retóricas que suenan bien al principio pero resultan vagas e incoherentes.

Por naturaleza somos seres ilógicos, que nos dejamos llevar por el contexto, que generalizamos, que aceptamos fácilmente lo que va de acuerdo a nuestras convicciones y rechazamos u olvidamos lo que las contradice. Por esto, creo que la educación debería utilizarse no para transmitir datos, sino para reducir -si no eliminar- estos defectos de fábrica; así como para generar nuevas costumbres, como una que descarte datos sin sostén válido, por bonitos que puedan parecernos.

Si logramos esto, seremos seres cívicos, razonables y más productivos. No sé ustedes, pero yo quisiera llegar a eso.

----------------- ¿Y ustedes qué opinan?

3 comentarios:

alan mora opina...

En una introspectiva nacional, los que salimos perdiendo somos las personas educadas capaces de manipular las masas mejor de lo que lo haría cualquier candidato con buen peinado. Solo que nosotros si tratamos de vivir con ética.

Anónimo opina...

Sobre la antítesis, depende del significado de "libertad" ó bien, del tipo de cosas que elija. Por ejemplo, un "ignorante" puede elejir entre ver X ó Y novela, ó comprar X ó Y artículo. Quizá en eso consista su libertad.
Pero si lo tomamos por el aspecto del "grado de compromiso cívico", entonces la antítesis que refieres toma mayor sentido.
Por otra parte, en mi experiencia personal, me da la impresión que "pensamiento crítico" para un mexicano medio es una sarta de palabrería no necesariamente fundamentada (usualmente desalentadora) para desacreditar una persona ó tema en cuestión. "Pensamiento crítico" es algo fundamental que se debería enseñar en cualquier nivel educativo posible diría yo. Pero luego están los argumentos autoritarios que no salen de la educación familiar ni escolar, etc.
Interesante tu conclusión. En fin, yo también quisiera y creo que por algo se empieza.

Jorge Luis.

Unknown opina...

Como siempre, muy buenas observaciones, Jorge Luis. Y sí hablaba del grado de compromiso cívico. Del cómo al ignorante puedes decirle lo que te venga en gana y -fácilmente- manipularlo para hacer cualquier cosa. No sabe y no quiere saber.

Publicar un comentario