Empezaré con una afirmación con la que tal vez no todos estén de acuerdo: Nuestro cerebro no es una máquina perfecta; está lleno de parches y a veces sorprende que funcione lo suficientemente bien para mantenernos vivos. Más de uno de ustedes habrá sido víctimas de ilusiones visuales y cognitivas (Lectura recomendada: ¿Se creen que somos tontos? de Julian Baggini). La peor parte es que muchas veces ni siquiera notamos la facilidad con que nuestros sentidos nos "juegan bromas".
Así es, lectores. Por mucho que creamos funcionar con lógica y razón, somos mayormente estúpidos. Y es que, como especie, tenemos la tendencia a inventar explicaciones (entre más ridículas e incoherentes, mejor) para las cosas que no comprendemos.
Ejemplos de esto son las sectasreligiones actuales. Pero les pongo un ejemplo más específico: los cultos Cargo: Movimientos de tribus que creen que los aviones que les llevan bienes (cargo) son mensajeros con regalos divinos, y se inventaron dioses y mitos al respecto para llenar sus lagunas de conocimiento.
Aquí es donde entra el método científico, una herramienta que articulamos hace poco tiempo para limitar esa estupidez innata de la humanidad. Podemos considerarlo como un regulador de ideas, de opiniones, de todo eso que nos provoca un sesgo mental y nos impide ver el mundo con imparcialidad.
El método científico no juzga ni pone en duda lo que opina una persona; jugza y pone en duda lo que dice él mismo. Todo lo que aprueba está sujeto a corrección.
Existen personas con dogmas, y los científicos no se salvan, pero lo bonito de la ciencia es que se basa en hechos y no respeta las ideas. Me disculparán si enfatizo esta parte: La ciencia no respeta las ideas. Si lo hiciera, pasaría a ser religión.
Claro que el método científico tiene un alcance limitado. Se aplica en el ámbito académico y nada más. En la vida diaria de rituales, magia y "agua sagrada" no tiene lugar. ¿O van a decirme que soy el único que se decepcionó -y molestó- cuando, al haber adquirido una pizca de lucidez y hacer preguntas medianamente serias, recibimos respuestas -que sólo entran en la categoría de "idiotas"- sobre la moral, el origen del mundo y otros temas?
Lo más probable es que muchos de nosotros hayamos perdido (utilizado, desperdiciado, invertido, cada quién lo llamará como le dé la gana) años memorizando doctrinas obsoletas, ridículas y desvinculadas de la ciencia, como si viviéramos en la Edad Media.
Y es que mitos y supersticiones se enseñan incluso en Universidades (y centros de investigación y posgrado, aparentemente), por cuestiones que desconozco (¿indigencia intelectual?); farmacias venden productos que no superan o tal vez ni fueron sometidos a ensayos clínicos... seguiremos ad infinitum con el dicho de "ver para creer" cuando, una de las primeras advertencias del método científico es que, aunque se te aparezca el fantasma de Elvis (¡está muerto, acéptenlo!) y te diga que es el fantasma de Elvis, no puedes creer en fantasmas sólo por eso.
Porque muchos de los intelectuales que idolatramos no saben de las leyes de la termodinámica (Lisa..!); porque si vamos a una librería, la sección de ciencias es la más pequeña; porque los medios de comunicación casi no transmiten notas de ciencia ("no vende", dicen); porque... porque la información que recibimos no ha cambiado en siglos, y sigue al nivel de analfabetos que se enorgullecían de serlo y porque -el mayor problema desde mi punto de vista- estamos conformes con eso, nos rehusamos a indagar, a buscar más, a cuestionar; nos quedamos con la información que nos dan, y ni nos molestamos en averiguar si es verídica.
Y como final (adecuado o no) a esta diatriba, les dejo un fragmento del libro Elogio de la impertinencia que expone mucho mejor de lo que yo podría esa costumbre del ciudadano que, a pesar de vivir rodeado por la ciencia y sus avances, le sigue dando la espalda para prestarle más atención a lo que diga cualquier chango con túnica.
Por la mañana, la mayor parte de nosotros se despierta con el sonido de un reloj, enciende la luz eléctrica, activa los sifones y cisternas hidráulicas, abre grifos para el agua fría o caliente, coge alimentos de la nevera, prepara el desayuno usando el gas, la electricidad o el microondas, se coloca las gafas, si las necesita, se pone ropa y zapatos producidos industrialmente, conecta una alarma después de haber cerrado la puerta de casa, desciende a la planta baja o al garaje en un ascensor, se mueve con medios motorizados de todo tipo, trabaja en fábricas y despachos ampliamente automatizados, usa continuamente teléfonos y ordenadores, vive en casas de ladrillos calentadas por radiadores, mira la televisión y va al cine, si no quiere tener hijos usa anticonceptivos, si enferma se hace exámenes médicos o radiológicos, toma píldoras y fármacos, se hace operar y trata de prolongar su vida lo máximo posible de manera artificial.
Por tanto, la mayoría de nosotros debería saber perfectamente que el mundo está regulado por leyes mecánicas, termodinámicas, electromagnéticas, nucleares, químicas y biológicas a las cuales apelamos, directa o indirectamente, de manera constante. Y entonces, ¿por qué una buena parte de nosotros se preocupa por la sal derramada, cambia de dirección si un gato negro le atraviesa la calle, evita pasar por debajo de una escalera apoyada en una pared, toca madera o hace los cuernos si ve un coche fúnebre, conoce su signo del zodíaco, lee y escucha los horóscopos, compra productos de herboristería, practica la homeopatía y la acupuntura, se hace tratar por iridiólogos y sanadores, consulta cartománticos y videntes, cree en los extraterrestres, los ángeles, los demonios, las Vírgenes que lloran y la sangre de san Jenaro, se dirige en peregrinación a Lourdes, Fátima y Pietrelcina, se ilusiona con que las plegarias puedan tener efecto sobre su vida, y destina el 8 % de su renta al Vaticano?
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¿Y ustedes qué opinan?

7 comentarios:
Por qué?
Es la costumbre, creo yo, de milenios.
En un mundo donde, biológicamente, uno
tiene protección de la familia (tribu?,
manada?) y de pronto se da cuenta
de la inmensidad del mundo (comparado
con los organismos biológicos) y luego
del universo, no hay nada más esperanzador
(para la gente "normal") que pensar
que hay una figura paterna/materna en el
universo que brinda esa protección.
De ahí la necesidad de inventar diferentes
seres sobrenaturales que pongan "orden"
en el mundo y brinden esperanza de que,
al menos a corto plazo, uno no será
el desayuno de algún bicho (pequeño o
grande, cuadrúpedo, bípedo, o sin pies).
Para Mitza =P
http://www.youtube.com/watch?v=ldTjXFlWtkM
No me importa lo que diga Tommy Lee Jones. Está muerto.
De algo así trató mi tesis...
ponía el ejemplo de la parálisis de sueño y cómo esta condición -que personalmente padecí mucho- ha sido a veces considerada sobrenatural..., como le dicen, "la subida del muerto", y a fin de cuentas influyó mucho en mitologías como los súcubos y los viajes astrales. El cerebro es interesantísimo, por ejemplo, esta parálisis de sueño es imitable con la droga disociativa Ketamina, que hasta la misma Susan Blackmore, mientras fue creyente, consideraba que esta droga era capaz de producir viajes astrales, hasta que la probó y la contrastó con la realidad... cuenta que desde entonces se volvió escéptica. Te recomiendo mucho su trabajo, es de las principales en la teoría memética.
Salud.
Por cierto, muy bueno el extracto.
Gracias. Buscaré algo de su trabajo.
Sigo diciendo que escribas algo sobre drogas :p jajaja.
Blackmore (ella es consumidora de psicodélicos) tiene estudios interesantes sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte, pero relacionándolas también con estados alterados de consciencia, por ejemplo, los causados por los hongos o por el LSD que a veces te llevan a experimentar una especie de "disolución del ego". Por algo muchas culturas los tenían en sus ritos de comunión -ver los Misterios de Eleusis-.
Aquí traduje 2 artículos de ella sobre el tema:
http://rompiendoelcristal.blogspot.com/2010/10/una-ventana-la-mente.html
http://www.slideshare.net/memetik/blackmore-tomo-drogas-ilegales-para-inspiracin
(No sé cómo poner links directos por acá, que alguien me enseñe :p)
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